Volver a artículos Cosmología — Artículo 02

El universo no está quieto: todo se mueve

Aunque las estrellas parezcan quietas, nada en el cosmos está detenido. La Tierra gira, el Sol orbita la galaxia y el universo entero se expande. Y tú eres parte de todo eso.

Ilustración del universo en expansión con galaxias alejándose unas de otras

Aunque cuando miramos el cielo de noche las estrellas parecen estar quietas, en realidad el universo está en constante movimiento. Nada está realmente detenido.

La Tierra gira sobre sí misma a gran velocidad. Ese movimiento produce el día y la noche. Al mismo tiempo, nuestro planeta viaja alrededor del Sol a más de 100.000 kilómetros por hora. No sentimos esa velocidad porque nos movemos junto con la Tierra, igual que una persona dentro de un avión no siente que viaja a cientos de kilómetros por hora si el vuelo es estable.

Pero eso no es todo. El Sol también se mueve. Nuestra estrella gira alrededor del centro de la Vía Láctea, la galaxia donde vivimos. Una vuelta completa alrededor de la galaxia tarda aproximadamente 225 a 250 millones de años. Eso significa que la última vez que el Sistema Solar estaba en una posición parecida dentro de la galaxia, los dinosaurios recién comenzaban a dominar la Tierra.

La Vía Láctea tampoco está quieta. Se mueve dentro de un grupo de galaxias llamado Grupo Local.

Y además, las galaxias se alejan unas de otras porque el universo se está expandiendo. Esta idea fue una de las revoluciones científicas más importantes del siglo XX. Durante mucho tiempo, muchas personas imaginaron que el universo era eterno y estático. Pero las observaciones mostraron algo distinto: cuanto más lejos está una galaxia, más rápido parece alejarse de nosotros. Eso llevó a la teoría del Big Bang, según la cual el universo comenzó hace unos 13.800 millones de años en un estado extremadamente caliente y denso.

Pero el Big Bang no fue una explosión común, como una bomba en el espacio. Fue la expansión del propio espacio. Las galaxias no están simplemente viajando dentro del universo; el espacio entre ellas también se está estirando.

Esto cambia nuestra forma de ver la realidad. El universo no es un escenario fijo donde ocurren cosas. El universo mismo evoluciona.

Las estrellas nacen dentro de enormes nubes de gas y polvo llamadas nebulosas. Luego brillan durante millones o miles de millones de años. Algunas mueren lentamente, como lo hará el Sol en el futuro. Otras explotan como supernovas, lanzando al espacio elementos químicos que después pueden formar nuevos planetas, nuevas estrellas e incluso seres vivos.

El calcio de tus huesos, el hierro de tu sangre y el carbono de tu cuerpo fueron creados en estrellas antiguas.

En cierto sentido, no solo vivimos bajo las estrellas: estamos hechos de material estelar.

La astronomía nos enseña que somos pequeños, pero no insignificantes. Somos una parte del universo que ha evolucionado lo suficiente como para mirar hacia arriba y preguntarse de dónde viene todo.

Compartir